MI BEBÉ TIENE EL PÁRPADO HINCHADO

hemangiomas infantiles

MI BEBÉ TIENE EL PÁRPADO HINCHADO

(Last Updated On: 10 diciembre, 2018)

Caso clínico. Tumefacción palpebral

Recién nacido de un mes de vida que consulta en el centro de atención primaria por tumefacción en el párpado inferior de ojo izquierdo de aproximadamente una semana de evolución.

No refiere ninguna otra sintomatología acompañante. Buen aumento de peso hasta el momento actual.

En la exploración física destaca leve tumefacción de parpado inferior de ojo izquierdo, aunque sin eritema y tampoco no limita el campo visual (Fig. superior).

No presenta epifora, hiperemia, ni secreción conjuntival, fotofobia, blefaroespasmo ni afectación sistémica.

El resto de la exploración física por aparatos dentro de la normalidad.

De acuerdo con la familia se decide observación y conducta expectante.  Siguiendo con un control clínico a la semana, dónde se aprecia un aumento considerable de la tumefacción en el párpado. Con la palpación de una tumoración subcutánea, de consistencia blanda y tonalidad violácea (Fig. 2).

tumefacción en el párpado

Figura 2.

Ante un lactante con tumefacción palpebral debemos plantearnos múltiples diagnósticos diferenciales:

  • Dacriocistitis.
  • Dacriocistocele.
  • Quiste dermoide.
  • Orzuelo.
  • Traumatismo local.
  • Celulitis preseptal,
  • Lipoma.
  • Sarcoma.

Las características de la tumefacción, su forma de presentación, los síntomas acompañantes y su evolución nos orientaran hacia el diagnostico.

La mayoría de los hemangiomas se diagnostican mediante el examen físico y la historia evolutiva.

Sin embargo en caso de duda, existe la posibilidad de realizar una ecografía de la zona.

Su evolución natural consiste, por regla general, en 3 fases:

En primer lugar, la primera corresponde a una fase proliferativa con un crecimiento acelerado, posteriormente presentan una fase de estabilidad y finalmente un periodo de involución.

Aunque generalmente presentan una regresión espontanea, esto no implica una resolución completa. Ya que a veces pueden dejar cambios residuales en la piel, como cicatrices o despigmentaciones.

El tamaño, la localización en la cara y la distribución segmentaria son los principales factores predictores para iniciar tratamiento.

Estos factores también influyen en el riesgo de complicaciones, siendo la ulceración la complicación más frecuente.

Aquellos que se localizan en la zona periocular tienen riesgo de ambliopía, ya que pueden producir astigmatismo, estrabismo y obstrucción del eje visual. Motivo por el cual está indicado su tratamiento.

Aproximadamente un 12% de los hemangiomas infantiles requerirán tratamiento y actualmente se considera de elección el propanolol por vía oral.

El pediatra de atención primaria juega un papel primordial en el diagnóstico y en la derivación precoz de los hemangiomas infantiles susceptibles de tratamiento, que idealmente se debería empezar antes de los 3 meses de vida.

En este caso, dadas las características clínicas, la localización y la rápida evolución del cuadro, se establece el diagnostico clínico de hemangioma palpebral infantil profundo. Y ante el riesgo de afectación del campo visual se deriva al servicio de dermatología pediátrica del hospital de referencia para iniciar tratamiento.

Se inició tratamiento con propanolol oral antes de los 2 meses de vida. Observándose una excelente mejoría clínica a las pocas semanas.

Los hemangiomas infantiles son tumores benignos producidos por la proliferación de células endoteliales de los vasos sanguíneos.

Son los tumores benignos más frecuentes de la infancia, estimándose una incidencia del 4 al 10% durante el primer año de vida, y afectan predominantemente a cabeza y cuello.

Se pueden clasificar;

Según la profundidad de los vasos afectados en:

  • Superficiales (afectación de la dermis superficial),
  • Profundos (afectación de la dermis profunda y subcutis)
  • Mixtos (afectación de dermis y subcutis).

Los superficiales se definen por ser pápulas, placas o tumoraciones de color rojo brillante con una superficie lobulada o lisa.

Los profundos, como el caso presentado, son tumoraciones del color de la piel o azuladas, que a veces pueden presentar alguna telangiectasia en la superficie. Suelen tener una aparición más tardia y un crecimiento más largo.

Con este caso destacamos la importancia del seguimiento clínico, que permitió realizar un diagnóstico y tratamiento precoces.

Cualquier tumoración palpebral requiere una evaluación y seguimiento estrecho; y debemos considerar el hemangioma infantil en su diagnóstico diferencial.

BIBLIOGRAFIA

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Autora:

Anna Estapé Fiol. Pediatra

https://annaestape.com/

GdT dermatologia CAMFiC

GdT dermatologia camfic

@lapellcamfic
dermato@camfic.org

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